Ante todo mi más sincera enhorabuena a los 8 cormoranes (y a tod@s l@s participantes) por el esfuerzo realizado y por el buen ambiente que por lo general reina en este deporte (salvo acuáticas excepciones que Iago comentará). La verdad es que después del calentamiento del sábado (media hora de trote cochinero alucinando con el modelo "velocista" que nos sacó Roger) mis sensaciones en las piernas no eran muy buenas, aunque supongo que eran los nervios típicos de estas cosas.
En el agua la verdad es que me encontré cómodo y sin duda es donde más noté la mejoría desde el año pasado, sobre todo porque no me agobié con el mogollón y las piñas que das y recibes, de todas formas el tiempo tampoco fue para tirar cohetes, 34 min y pico, salí del agua después de Iago (29 min., sin comentarios), Berto y Roger (increíble lo de este tío, la revelación sin duda). Después del mogollón terrible en la rampa de salida donde incluso estuvimos parados un rato llegamos a la 1ª transición (ya ni rastro de la bici de Iago y Alberto largándose también con viento fresco), bastante cómoda y sin incidentes.
En la bici fue sin duda donde mejor me encontré, la primera vuelta la di con un poco de miedo pues no sabía como era el circuito, pero en la segunda y en la tercera me castigué bastante, bien acoplado al manillar, pasé a Roger y a Alberto y llegué a la altura de Iago al final de la 3ª vuelta (mención aparte para el tema "drafting", al final de esta vuelta ya se había juntado un grupo en el que más y el que menos chupaba rueda, alguien como el dorsal 92 debería estar descalificado, yo intenté evitarlo y buscar siempre mi ritmo.). La cuarta vuelta la hice un poco más tranquilo, comentando de vez en cuando las sensaciones con Iago y disfrutando de la carrera.
En la transición a la carrera todo correcto excepto que me olvidé el pequeño detalle de ponerme el dorsal por lo que al salir una juez me lo dijo y tuve que volver atrás, en fin...
A partir de aquí ya comienza el absoluto infierno, las dos primeras vueltas más o menos bien, Iago y yo empezamos juntos pero ni intenté seguirlo (para qué humillarme sin necesidad), veía a Roger y a Alberto en los giros y la verdad es que les llevaba bastante distancia pero lo peor aún estaba por llegar. La 3ª vuelta horrible, ni calambres ni nada, no tuve uno en toda la prueba, simplemente fatiga absoluta, el cuerpo no me daba más y la cabeza empezaba a flojear. Empecé la 4ª vuelta cadáver absoluto pero con el ánimo de saber que me quedaba poco, en el giro ya vi que Roger estaba bastante más cerca de mi pero todavía tenía una buena distancia con él. El momento glorioso vino cuando a 5 km aprox. de la meta me pasó un obús llamado Guillermo (al que no vi en toda la carrera) a un ritmo increíble (sigo pensando que tiene un hermano gemelo que empezó a correr en el km. 15) y adelantando gente a saco. Me animó pero de poco sirvió, yo ya iba muerto. Como brillante colofón en la recta de meta eché un ojo atrás y vi que venía Roger con espuma en la boca y los ojos en blanco dispuesto a adelantarme, intenté esprintar para que no me cogiese pero todavía oigo a mis piernas descojonarse ante la orden de mi cerebro, me adelantó en la alfombra de meta (acompañado de su hijo de un año y pico, que creo que también iba más rápido que yo).
En resumen, una experiencia muy bonita y ahora a buscar nuevos retos y quien sabe si nos llegaremos a plantear en algún momento hacer todo un Ironman.

 

 

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