El viernes pasaron por mi casa Xose y Bruno, metimos las bicis y las bolsas en la furgo y para Lisboa. Llegamos al hotel sin ningún problema, aparcamos la furgo y llevamos todo a la habitación. Estábamos en el hotel de la organización y estaba lleno de triatletas, a mí me parecían todos enormes y musculosos, unas plantas impresionantes, además veías unas bicis de flipar. Piensas, yo vengo a terminar y el resto me la suda, pero no sirve de nada, el miedo escénico está ahí. Comimos y fuimos a la reunión técnica de la organización, ahí empiezas a ver que hay gente normal, incluso alguno con barriguita... españoles claro, porque los daneses de los cojones son enormes

Esa tarde trotamos un poquito por eso de soltar las piernas y quitarnos un poco de ansiedad. Cenamos un poco de pasta y a camita. Tengo que decir que dormí bastante bien, sin pensar en la prueba, la verdad es que no tuve nada de nervios.

Nos levantamos tempranito y bajamos a desayunar, allí estaban todos los pros enormes, ahí me empezó a entrar el nervio de nuevo. Acabamos de desayunar, cogimos la equipación y a la salida. Dejé lo más ordenadito que pude mi box para tener a mano las cosas y a la línea de salida. Estuve nervioso hasta que oí la sirena que daba el pistoletazo de salida a la prueba. Menudo agobio, me golpearon por todos los lados, de todas formas cogí un buen ritmo y empecé a encontrarme bien. Cuando llegué a la boya que indicaba el final de la primera vuelta el que tenía detrás me cogió de la pierna y me echó hacia atrás, claro uno viene del fútbol y eso no se permite así que cuándo me estaba adelantando le solté un codazo, la sensación es de haberle cogido bien y que sepáis que mi conciencia totalmente tranquila. Acabé la natación con buenas sensaciones y cogí la bici, yo me sentía muy bien tanto física como mentalmente, de todas formas se me estaba haciendo largo cuándo vi que Bruno me adelantaba al final de la tercera vuelta. Decidí seguir su ritmo. Llegamos al box juntos y empezamos a correr. Llevaba un buen ritmo, los 5 primeros kilómetros iba a ritmo de 4 min/km. Estaba flipando conmigo mismo, pero claro los esfuerzos se pagan, calambre en la segunda vuelta, estiré unos segundos y seguí a un ritmo menor 5min/km. El final de la segunda vuelta y la tercera se fueron pensando en los calambres y llegó la cuarta, llegué al avituayamiento roto, sin espíritu, me dije solo 3 km, pero nada de mi cuerpo respondía, a cada paso parecía que me iba a dar un calambre en un sitio distinto, a 2 km para meta me paré, se cruzó Guiller y me chilló "Qué coño haces tío, ponte a correr..." luego pasó Cuellas "Corre cojones que no te queda nada..." Empecé a correr de nuevo a 700 metros me paré porque me iba a dar un calambre, a 300 metros me volví a parar porque no podía, veía la meta cerquita, respiré y me dije, aunque sea me arrastro como un perro... no hizo falta logré llegar a medio correr. Ahora se lo que es el muro y el cansancio extremo...

Tardé minutos en ser persona, yo os vi a todos bastante más enteros que a mí en meta. A veces cuándo haces deporte al acabar piensas que lo podías haber hecho mejor, que te podías esforzar más... yo llegué a meta sin energías, lo dejé todo en el recorrido...

Cuándo volvíamos a Vigo, hubo un momento que me entró un escalofrío y me sentí feliz, fue cuándo me di cuenta de que lo que había hecho compensaba todos los esfuerzos con creces.

Enhorabuena a todos y deciros que he disfrutado mucho con vosotros compartiendo entrenamientos y las sensaciones de carrera. Gracias a todos!!!

 

 

Volver