SENTIMIENTO EN ESTADO PURO

 

Muchas horas de preparación, muchos días de cansancio, mucho programar, mucho sacar tiempo de otras cosas para entrenar… para al final sentir, simplemente sentir algo que no se puede describir. Sólo haciéndolo se conoce. Han sido para mí 5 meses, a veces interminables, para la tan esperada fecha: 26 abril.

Antes de nada agradecer la comprensión, el cariño, el apoyo, el ánimo y la energía transmitida por Bea (la que más ha sufrido mi eterno cansancio y mi continua derrota ante Morfeo) y del resto de mi familia.

1ª fase: ILUSIÓN

Oye, vamos a hacer el medio IM de Lisboa. ¿Te apuntas? Fua, no creo que pueda, no me veo preparado. No creo que mis lesionados pies me lo permitan.

Tras consultar con Lence y Jonatan (fisios) me animé. Me dijeron que era posible perfectamente aunque tenía que trabajar duro.

ME APUNTO

Enseguida sentí ese subidón de ganas de entrenar, de fortalecer los pies …

Tabla de entrenamientos de Pino (Alberto), gimnasio y sesiones de fisio para los pies todos los viernes.

2ª fase: CONFIANZA

Empiezan los entrenos y se empieza a mejorar

3ª fase: TEDIO

Hasta las pelotas de estar siempre cansado y con sueño. Esto se empieza a poner muy duro. Hay que compaginar una vida con los entrenamientos (no se cómo hacen los que tienen hijos, ya me llegará)

4ª fase: MIEDO

Pasada la fase de descarga: Parece que estoy peor que hace 2 meses, me encuentro muy flojo en bici, corriendo mal, solo parece que “bien” nadando.

5ª fase: AL RUEDO

Ha llegado. Lo hecho, hecho está. Pino dice que sólo son sensaciones pero que los tiempos están ahí, corroborando que estamos preparados.

LA CARRERA:

Mi mayor preocupación era el agua. Tenia miedo a tener un problema con las gafas o con el frío. Con 19º el frío no fue problema y como fui nadando más pendiente de no llevar ostias y mantener una “curva recta” hacia las boyas, no fui rápido. Es más, parecía ir en metro en hora punta ya que me toco esperar de brazos cruzados para subir por la rampa. ¡¡¡ Sorpresa !!! nada más llegar arriba veo en primera plana a Bea, Clara y Belén como profesionales en primera línea de fotos. Ánimos, instrucciones de la novia-coach Bea (dosifica !!!)

Transición, sinónimo de lentitud en mi vocabulario, esta vez no lo fue menos. Poner el culot, come un plátano mientras me calzo…Me alegré mucho al ver a Guille en frente de mí cuando yo me disponía a salir. Sería una constante la de ver amiguetes durante toda la carrera. Sin duda algo enormemente positivo para la moral, el ánimo y el pasarlo bien.

Estaba curiosamente tranquilo (más que en otras pruebas de “menor importancia”) cosa que fue de agradecer para no tener problemas estomacales o … “cuellales” (muy buena cuellis, ni accidente de moto ni nada, eres muy fuerte muchacho)

Agarré la bici y salí más bien rápido (para mí) entrando ya en mi ritmo de carrera desde el principio. Había ganas y me resultó perfecto coger a Xosé. Pasaría toda la bici con él hasta que se me escapó en la última vuelta. Fue fantástico el irnos animando los unos a los otros, nuestras novias al pie del cañón en todo momento y hasta de cachondeo con los que portaban banderas de España. Excepto el repecho para arriba que se me hacía duro, el resto se llevó bien. Gracias a tener la referencia de Xosé hice para mí una buena bici, aunque resultara uno de los peores cormoranes. Yo, muy contento.

Llega la carrera y de nuevo mi novia-coach me salvó la vida. Yo ya salía a correr de manera precipitada para perder poco tiempo, pero ella me gritó ¡LA GORRA! Ups, nena me acabas de salvar la vida. Vuelta para atrás a coger tal preciado complemento como si de una modelo se tratase y unos metros después, parar para recoger el crono del suelo y colocármelo en la muñeca de una vez.

Me duelen los tobillos, luego las rodillas, como no las estrellas: los pies … en fin, las piernas pusieron freno a mis ganas de ir rápido. Bebe que la vida es breve, come aunque no quieras. Lo más bonito era encontrarte con la gente y aunque sólo nos pudiéramos saludar con la mano eso bastaba. No necesitábamos decir ánimo, venga que ya queda menos, vamos con fuerza, etc., estas cosas venían de serie con el sufrimiento y el compañerismo.

Pese a que la 3ª y 4ª vuelta me sobraban, me mantuve ahí, con la cabeza funcionando bien, haciéndole caso a Bea cuando me gritaba DOSIFICA, y pese a que Belén me anunció que Pino estaba roto y que si apretaba podía cogerlo, no le hice ni caso. No quería por nada del mundo tener un problema con los pies o las piernas, aunque del resto podía haber apretado un pelín más.

Por fin meta, tan ansiada. Todo me vino de repente y sin avisar. Fue parar de correr y el SENTIMIENTO invadió mi cuerpo. Ni puto caso a la medalla ni a la camiseta. Lloré sin lágrimas mientras me ponían la medalla y lloré aún más mientras me abrazaba a Bea.

Pasado un rato, Belén y Bea preocupadas, me pidieron que fuera a ver como estaba Pino.

Sencillo. Sentado en una silla y mirando al infinito.

Todo el mundo disfrutó, todo el mundo satisfecho, todos contentos aunque cansados, hinchados por dentro de sentimientos indescriptibles (de estos que unen)

Increíbles bajo mis ojos Guille, Iago y Roger; pero el resto muy bien dado que creo que todos mejor de lo que esperábamos.

LO MEJOR: el grupo humano: atletas cormoranes y allegados (Mónica, Lorena, Kiko …) y nuest@s acompañantes.

LO PEOR: nada.

 

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