Como sabéis, este fin de semana una nutrida representación del Club Natacion Vigo estuvo en el Triatlon de Lisboa. Pues bién, todos dejamos el pabellón muy alto. Entrando en meta con la cabeza alta y una sonrisa.
 
Blanca y Ana como asistentes de deportista estuvieron animando incansablemente antes, durante y después de la prueba.
 
El viernes cuando llegamos hacía muchísimo calor (más de 30ºC) y viento, pero lo peor no fué eso. Lo peor es que teníamos que compartir hotel con la mismísima Anita Obregón y su séquito. Estuvimos departiendo amigablemente hasta que se fué en el ascensor que como no, aprovechamos para rajar a conciencia.
 
Hacía tiempo que no me convertía en una marujona tan despiadada. Que si está hinchada por el botox, que si es artificial y superficil...
 
Como el rajar une mucho, decidimos ir a la terraza de la piscina a tomar una coca cola y seguir despellejando a la víctima hasta que llegaran Ramón y Blanca.
 
Esa noche cenamos los 6 juntos Lore, Kiko, Blanca, Ramón, Ana y yo) y a la cama prontito.
 
El sábado amaneció con menos calor y menos viento, cargamos el equipaje y para la salida que estaba a 100 m. del hotel. Las bicis parecían supermercados de comida isotónica, gastamos la cinta aislante para pegar barritas, geles...
 
Imaginaros 600 salvajes nadando a una bolla! Pues eso fué la salida. Creo que todos hicimos la natación dando y recibiendo golpes. Por mi parte intenté buscar una zona limpia para ir tranquilo y en ningún momento forzar porque quedaba mucho.
 
Al salir del agua vi a Ramón que estaba vistiendose en boxes, yo hice una buena transición y a pedalear. En el kilómetro 3, llegó a mi altura Ramón, así que hicimos toda la bici juntos.
 
Disfrutamos muchísimo viendo a los rivales, bicis mas caras que muchos coches, lor profesionales a toda leche, el maravilloso paisaje de la ribera del rio Tajo... Fué increible.
 
Cuatro vueltas a un circuito precioso con una organización magnífica, pero sin duda lo mejor los ánimos de la gente que no paraba de aplaudir. Blanca y Ana gritaban sin parar, 1 Km antes de llegar a donde estaban ya las oíamos.
 
Recorrimos el sector de la bici más rápido de lo previsto, pero ambos íbamos con fuerzas. Dejamos la bici, calcetines secos, gafas, gorra y a correr.
 
Ramon salió más rápido que yo, puso su ritmo y a afrontar un circuito ratonero, técnico y muy duro. Casi todas las ciudades portuguesas tienen ese empedrado característico en sus calles, muy bonito si. Pero cuando hay que correr 21.097 metros por esas piedras los pies y los tobillos sufren.
 
Había también un tramo de tierra y polvo en subida y algon pueste de madera con las tablas medio sueltas, pero aún así yo ersonalmente disfruté bastante de la carrera.
 
Había más españoles que otra cosa y cada vez que te cruzabas con conocidos que eran muchos te dabas ánimos y cada vuelta Blanca y Ana, incansables nos daban ánimos.
 
Cuando llegué a la recta de meta, disfruté como un enano haciedo el avión y saludando a un montón de gente que te animaba sin descanso. Allí estaban Blanca y Ana gritando, también me esperaba Ramón que nos abrazamos.
 
Una preciosidad de mujer de dijo "Parabens" y me colgó la medalla al cuello. Tenía y tengo la piel de gallina.
 
Un rato después entró Kiko, también con la cabeza alta y nos fuimos a la recta de meta a esperar todos a Lorena. Al verla desde lejos empezamos a gritar y golpear las vallas. No se como lo hizo pero sacó fuerzas de algún lado y empezó a esprintar desde muy lejos, adelantando a tres y llegando a meta a una velocidad endiablada. La tuvieron que parar!!!
 
El club Natación Vigo puede estar orgulloso de sus deportistas, no solo como tal, sino por su calidad humana.
 

 

Volver